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Dos herramientas clave para gestionar un proceso de cambio efectivo.

  • Foto del escritor: Inmobiliaria Golden Law
    Inmobiliaria Golden Law
  • 12 abr 2021
  • 3 Min. de lectura

El mundo empresarial está en constante movimiento. El conteo de publicaciones y noticias referentes a la versatilidad de ese complejo universo podría considerarse una tarea no menos que complicada.


El permanente cambio tecnológico, económico, político y social, representa, para cada institución económica, la implementación de modificaciones internas que permitan alcanzar los objetivos estratégicos propuestos. Es decir, en el núcleo de todas las entidades comerciales existe una interminable búsqueda de metodologías, que junto a la implementación de recursos, posibiliten acaparar, en mejor medida, las oportunidades diarias, y de esa manera, procurar el propósito de satisfacer las necesidades de bienes o servicios que la sociedad demanda, y que ellos ofrecen.


Un ejemplo de lo antedicho fue lo sucedido en el año 2020. La crisis sanitaria mundial tuvo repercusiones en todo el sistema económico. La pandemia ocasionada por el Covid-19 se convirtió en una de las crisis globales de mayor impacto en las últimas décadas y la economía no ha sido una de las excepciones. Todas las empresas, sean grandes o pequeñas, manejaron su actividad económica dentro de escenarios de incertidumbre. Y de esa manera, un virus, en principio ajeno a cualquier mercado de capitales, constituyó el antes y después de una innumerable cantidad de organizaciones.


Así las cosas, cada pieza del arduo engranaje que compone una empresa, debe mantenerse a la vanguardia de las necesidades, tanto de la sociedad, como de la institución a la que hace parte.


Es así como surge la gestión del cambio en una empresa.


Conexión ESAN nos dice: “Es así que surge la gestión del cambio, un enfoque sistemático que se encarga de lidiar con la transición o transformación de los objetivos, procesos y tecnologías inmersos en una empresa. Tiene como propósito implementar estrategias para efectuar el cambio, controlarlo y ayudar a los colaboradores a adaptarse al mismo. Estas estrategias incluyen un procedimiento estructurado para realizar la transformación, así como un mecanismo para responder a las solicitudes y darles seguimiento.”.


La proactividad es un concepto de psicología del trabajo definido como la actitud en la que el sujeto asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, y ese es el síntoma que debe insertarse en todas las dependencias de una compañía. He ahí el trabajo de los líderes y directivos. La importante labor de generar motivación en un grupo de trabajo, es una de las piezas clave para generar el máximo provecho de las distintas partes que intervienen en cualquier proceso corporativo.


Podríamos advertir, entonces, que la primera gran herramienta para administrar un proceso de cambio efectivo recae sobre los hombros de los empleadores, altos funcionarios y jefes de departamento. Su voz debe funcionar como punta de lanza en el camino hacia el cumplimiento de metas y objetivos.


En ese sentido, el artículo Organizational Change Management, publicado por la Universidad Estatal de Michigan establece lo siguiente: “La gestión del cambio es un procedimiento complejo que requiere una planificación detallada y con metas definidas. Para desarrollarla de manera efectiva, es importante que las compañías trabajen de la mano con sus colaboradores, ya que son ellos los que empezarán a implementar los cambios en los procesos. Tenerlos en cuenta no solo los mantendrá motivados, sino también fomentará el alcance de los objetivos estratégicos.”.


Aprenda a desarrollar, diariamente, el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que posee, para influir, positivamente, en las personas que tiene a su cargo. El entusiasmo con el que trabajará su equipo no puede dirigirse a otro supuesto que no sea la realización de sus logros corporativos.


La segunda gran herramienta para conducir un proceso de cambio efectivo corresponde a los “colaboradores” y a ese estado de ánimo ya mencionado en este escrito.


Sea proactivo, en el específico sentido de la palabra, y en especial, por lo siguiente: No hay otra persona en su empresa que ejecute las funciones que usted ejecuta, y por esa razón, no hay nadie más capacitado en ella para presentar propuestas que posibiliten el máximo provecho de su actividad laboral. Haga parte del proceso de planificación y aprobación de cambios, utilice todos los medios de comunicación que tenga a su alcance, participe activamente en los métodos de programación e implementación y anticípese a problemas o necesidades futuras. El esfuerzo, tarde o temprano, es bien recompensado.


Una empresa es un asunto complicado y todos los trabajadores desempeñan una función fundamental en ella. Únicamente el esfuerzo permanente y conjunto concluirá en la permanencia de la organización en el mercado, y además, la constante implementación de soluciones innovadoras permitirá su mejor desenvolvimiento ante el paso de los años.


Recuerde las palabras de Arturo Herrera, gerente general de Innspiral (Empresa dedicada a asesorar a grandes corporaciones en procesos de gestión del cambio): “Las compañías que constantemente miran nuevas oportunidades y desarrollan nuevas innovaciones, logran una capacidad que los diferencia de otras y que les permite seguir siendo relevantes por más tiempo".

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